viernes, 25 de diciembre de 2015

Gula parte 2

No recuerdo cuanto tiempo pasó desde qué caímos, todo estaba oscuro, sólo el resplandor fluorescente de la varita luminosa de Marco nos iluminaba, la cabeza me dolía y me sentía desorientado, veía a Marco y a Liz, de pronto escuchamos un sollozo, Marco se levantó con la varita luminosa en la mano e intentó buscar en la penumbra, la cueva era silencio total, los sollozos se olleron nuevamente, Marco corrió en dirección a ellos. En la oscuridad escuché a Liz acercarse a mi; ~¿Te encuentras bien? ~ La cabeza me duele, ¿Y tú? ~Creo que me torcí el tobillo, no puedo caminar bien, Marco pensó qué no soportarías la caída. Liz me abrazó, ya no tenia rastro de la borrachera, estuvimos un rato abrazados hasta qué vimos la luz fluorescente de Marco, sus pasos eran rápidos, como si hullera de algo, se sentó frente a nosotros, si rostro mostraba preocupación y miedo; ~Cynthia está atrapada~ dijo con voz quebrada, parecía que estaba por empezar a llorar ~ podríamos intentar sacarla de donde está, pero no creo qué pueda volver a caminar. ~Debemos intentarlo~ dije mientras me levantaba, el dolor en mi cabeza se intensificó, pero logré mantenerme en pie. Caminamos en la oscuridad por unos minutos, guiados por el fulgor de la varita luminosa, cuando llegamos a donde estaba Cynthia casi me desmayo de la impresión, solo podía verse el brazo izquierdo de ella, estaba atrapada entre dos grandes rocas, sólo podía verse desde el codo hasta la mano, su bicep y su hombro estaban prácticamente aplastados, podía ver su cara por la separación entre las rocas, en la cabeza tenía una gran herida de la que brotaba la sangre. Me recargué en la pared de la cueva y me quedé dormido, cuando desperté estaba solo, Marco había hecho una pequeña fogata con unas raíces, tomé una raíz lo suficientemente larga para iluminar mi camino, me acerqué al lugar dónde estaba Cynthia, el terror me heló la sangre, Cynthia estaba muerta, a su brazo le faltaban partes de la carne y estaba cubierto por una especie de telaraña plateada, de la herida de su cabeza estaba creciendo una especie de hongo de color rojo, cuando mi pequeña antorcha se apagó la oscuridad cubrió todo de nuevo. Después de un par de minutos noté un fulgor verde a la distancia, caminé torpemente en la oscuridad hasta alcanzar la luz, el fulgor resulto ser la varita luminosa de Marco, la tomé para mirar al rededor, en un rincón oscuro divisé un bulto extraño, caminé hacia el con un vacío en el estómago y un nudo en la garganta, el bulto parecía un capullo de color gris opaco, en la parte baja tenía una especie de telaraña de la cual estaban creciendo unos hongos similares a los que tenia Cynthia, me acerqué un poco más para mirar bien el bulto, y mi temor se volvió realidad, el bulto, era el cadáver de Cadmiel, su piel estaba seca y de ella crecían más hongos, retrocedí asqueado, y con el corazón acelerado, de pronto escuché el sonido de unos pasos en la oscuridad.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Gula parte 1

A veces la desesperación nos hace cometer crímenes imperdonables, cosas que de otra forma nunca hubiéramos hecho, yo tenia 20 años en ese momento, el grupo era de 5 personas, Marco, Cynthia, Cadmiel, Liz, y yo, al empezar el viaje todo era risas y diversión, un grupo de jóvenes pasando el verano en una cabaña cerca del lago, la idea no era tan mala, Cadmiel fue el encargado de conseguir el lugar y cuando nos dijo que tenia el lugar perfecto todos nos alegramos. El lugar era sumamente hermoso, la cabaña, estaba en medio de un bosque de pinos y a pesar de que debíamos caminar media hora para llegar al lago, el lugar era perfecto, el primer día que estuvimos allí, el guardabosques vino a visitarnos, nos dijo que tuviésemos cuidado al ir hacia el lago, un grupo de protección ambiental acababa de encontrar una especie de tuneles, y podía ser peligroso, esa noche comimos y bebimos, y todos decidimos buscar los tuneles, ese sabor a prohibido era demasiado tentador. Al día siguiente bajamos al lago, todos con ropa ligera, y un poco de comida para hacer un picnic junto al lago, para llegar al lago debíamos bajar una escalinata de piedra con barandales de bambú, la cabaña estaba en terreno alto para no afectar la fauna local, nuestro descenso fue tranquilo, a pesar de que yo tenia una extraña sensación, como cuando sabes que algo malo esta por suceder, disfrute la caminata al lago con los chicos. Al llegar al lago Liz y Cynthia corrieron a meterse al agua, Marco, Cadmiel y yo pusimos un viejo asador que llevamos para preparar la comida, yo fui el primero en ver la cueva, a unos 200 metros había un conjunto de rocas grandes y entre ellas, un agujero irregular de unos 2 metros en su parte mas ancha, pasamos todo el día nadando y jugueteando en el agua hasta que Liz, bajo influencia de las cervezas, dijo que fueramos a ver el agujero. El agujero tenia la apariencia de ser una madriguera, por la forma en que estaba excavado, pero por las rocas irregulares que lo rodeaban me daba la impresión de ser una boca, extraña y oscura, todos observamos hacia adentro del agujero intentando ver algo, Marco arrojo una varita luminosa, de las que se utilizan en emergencias, la vimos caer por un rato hasta que se perdió de vista, como dije el agujero parecía una madriguera, la caída asemejaba a un tobogán de tierra, por lo poco que logramos ver con la varita luminosa, conforme descendía el agujero se ensanchaba cada vez mas, como si fuese un embudo, busque al rededor algún tipo de señalización que indicara que están trabajando allí, pero no encontré nada, el guardabosque dijo que habría un grupo de proyección ambiental, pero no había señas de nada, supuse que esta no era la entrada principal. Estuvimos un largo rato viendo el agujero, de pronto, sentimos una fuerte vibración, las piedras pequeñas de alrededor comenzaron a caer en el agujero, me arrodillé para evitar caer, un segundo después una vibración más fuerte, hizo qué las piedras cayeran con nosotros en ellas.