miércoles, 20 de enero de 2016

Gula parte 3

Los pasos se escuchaban cada vez más cerca, tenían un sonido húmedo, como cando caminas por el pasto mojado, levanté la varita luminosa para ver un poco más, una silueta femenina apareció, caminaba con dificultad y tenía la cabeza apoyada en su pecho, sus brazos parecían estar solo colgando a sus costados, no reflejaban vida, su cabello caía a los costados de su cabeza, parecía húmedo, y estaba lleno de raíces y telarañas. Tarde un poco en darme cuenta de que era Liz, estaba desnuda, me acerqué a ella temeroso, cuando estuve justo frente a ella, comenzó a llorar, las abracé para reconfortarla, su piel estaba reseca y se sentía extraña. Entre lágrimas me dijo que tenía miedo que Marco la había atacado, en ambos brazos tenía las marcas de mordidas, y tenía rasguños por todos lados, mi corazón empezó a acelerar, extrañamente tuve una erección, me sentía incómodo mientras Liz daba pequeños besos en mi pecho, me dejé llevar y acerqué mi boca hacia la de Liz, aún no entiendo bien que fue, tal vez un sonido, o mi instinto me hiso abrir los ojos y así pude ver lo que realmente tenía entre mis brazos, Liz tenía los ojos amarillos, de un color miel intenso, de su nariz y boca salía aquella telaraña plateada, la empuje con todas mis fuerzas pero a penas pude hacerla retroceder, observé se cuerpo con más detalle, su abdomen estaba mordido por todas partes, tenía grandes agujeros, era claro que algo quiso comerla, una de sus piernas no tenía el muslo, el hueso solamente estaba cubierto por la telaraña que le daba volumen para simular la carne que le faltaba. No tenía idea de que era lo que había infectado a Liz, recordé un programa sobre la naturaleza donde mostraron un extraño hongo que convertía a las hormigas en zombies, no tuve tiempo de pensar que hacer, Liz o lo que quedaba de ella, se lanzó hacia con un fuerte grito <<Aliméntame>>, retrocedí, como pude sujeté la cabeza de Liz, sus manos arañaban mis hombros, su fuerza era increíble, me hiso retroceder hasta la pared de la cueva, ella levantó su cabeza para embestir nuevamente, en el momento justo de su ataque logré soltarme, Liz golpeó la dura roca con todas sus fuerzas, el sonido del cráneo al romperse fue muy fuerte, cayo al suelo casi al instante, espere un poco para comprobar que ya no se levantaría y fui a revisar el cuerpo, le di vuelta muy fácil, su peso era muy precario, como si fuese sólo los huesos, recogí la varita luminosa que había soltado durante el forcejeo, y la acerqué a ella, de la herida de su cabeza no brotaba sangre. Comencé a buscar a tientas la salida mientras la luz de mi varita se extinguía lentamente, conforme avanzaba por la cueva, comencé a notar grupos de hongos en los muros de la cueva, aún no había señales de Marco y eso me preocupaba, la luz era cada vez más tenue, no había ni una sola señal de que fuera por el camino correcto, de pronto comencé a ver extraños capullos pegados al techo y muros de la cueva, la curiosidad y un poco el miedo me hicieron revisar los capullos, me acerqué a uno y lo arranque del muro, el capullo esta formado de la telaraña plateada y también tenía algunos hongos similares a los de Cynthia, logré abrir el capullo metiendo mis dedos, al romperse un olor nauseabundo lleno el aire, dentro del capullo había un pequeño perro, tenía partes comidas y las patas traseras estaban prácticamente desprendidas, dejé caer el capullo y seguí buscando la salida.