jueves, 16 de junio de 2016

Gula Pt 5 -Final-

Caminaba sin rumbo por la cueva, ya no escuchaba el rumor del río, y los hongos luminiscentes eran casas vez más escasos, la claustrofobia y el cansancio me estaban venciendo, pero mis ojos ya se estaban acostumbrando a la luz, la gula seguía presente intentando dominarme, cuando pensé que el silencio de la cueva me volvería loco, escuché un grito desgarrador, un grito de dolor tan intenso que pensé que mis tímpanos reventarían, pero esa voz era inconfundible, era Marco, y estaba sufriendo, los gritos poco a poco se fueron convirtiendo en quejidos mientras me acercaba, el miedo crecía y mi corazón se aceleraba. Cuando los quejidos pararon la incertidumbre me heló la sangre, caminar en la penumbra y el silencio me estaban llevando al borde de la locura, tras avanzar un par de metros escuché un ruido nuevamente, era una especie de chasquido, como cuando alguien masca chicle con la boca abierta, el aire se empezó a llenar de un olor fétido, mis ojos ya acostumbrados a la penumbra me permitían ver unos pocos metros, y mientras me acercaba al sonido empecé a vislumbrar una silueta grande y amorfa, el miedo empezó a crecer de nuevo, cuando estuve lo suficientemente cerca, pude ver los pies de Marco detrás de una masa extraña y café. La extraña masa comenzó a temblar y el sonido de mascar comenzó a oírse de nuevo, el miedo me paralizó, la cosa tenía hongos creciendole por todas partes, incluso algunos insectos habitaban su cuerpo, el sonido se dejó de escuchar, la cosa aumentó un poco su altura, como si se pusiese de pie, di un paso atrás, la cosa estaba comenzando a girar hacía mi, no tenía piernas, arrastraba su cuerpo como si fuera una babosa gigante, cuando estuvo frente a mi pude ver que tenía cuatro brazos, largos y muy parecidos a las patas de una araña, con dos sujetaba el cuerpo de Marco y con las otras dos le arrancaba trozos de carne que llevaba a su boca, su boca abría de forma vertical y sus dientes eran colmillos agudos, le escurría una baba amarillenta y espesa, sus ojos eran dos pequeños puntos rojos que me miraban fijamente.


La criatura arrojó el cadáver de Marco hacia mi, ya no pude contenerme más, me arrodolle frente al cuerpo y comencé a comer, no sentía ningún sabor especial, sólo quería seguir comiendo, mi saliva ahora era igual que la de la criatura y sentía como sí mi boca empezara a abrirse más.


Algo en mi despertó, asustado deje el cuerpo y retrocedi lo más que pude, la criatura tomó el cuerpo y de su boca salió la telaraña plateada, estaba haciendo un capullo para guardar el cadáver.


Corrí, no paré hasta caer desmayado, cuando desperté los oí, eran 3 o 4 personas con linternas, estaban bajando cada vez más, adentrandose más y más en la cueva, me gustaría advertirles del horror que la habita, pero está hambre es fuerte y sólo quiero comer.